¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR?
“Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría”
Eclesiastés 7:10
Me llamó la atención escuchar hace algunos días a un predicador citar este versículo en medio de su enseñanza; pensé que era tan apropiado para los tiempos que estamos viviendo, que hoy me atreví a escribir acerca del tema.
El texto citado fue escrito por el Rey Salomón, a quien se le atribuye haber sido el hombre más sabio que haya pisado la tierra y creo que es cierto por la verdad que hay en sus palabras. Él nos da un gran consejo: Nunca preguntarnos por qué los tiempos pasados fueron mejores que los presentes, pues esto carece de sabiduría.
En mi concepto, el hacernos este interrogante no tiene nada provechoso e incluso muestra una actitud poco grata delante de Dios. A continuación, voy a explicar por qué.
Estamos viviendo una situación a nivel mundial que nos ha afectado, ha modificado en gran manera nuestras dinámicas de vida, razón por la cual muchas veces afirmamos que los tiempos pasados fueron mejores, expresando frases como: “me aburre el encierro, que maluco tener que hacer todo ese ritual de desinfección a todo lo que entra a casa, no soporto un día más así, quisiera volver a los tiempos de antes, eran mejores”
¿Sabes una cosa? Es cierto que estamos viviendo un cambio, pero también es cierto que nuestro Dios no cambia; entonces afirmar que los tiempos pasados fueron mejores es similar a decir que nuestro Padre no está en el presente. En este sentido, el problema no son los tiempos, el problema sería que Dios estuviera lejos de nosotras y esto nunca pasará, la palabra de Dios se refiere a nuestro Salvador con el nombre de Emanuel, que traducido es Dios con nosotros (ver Mateo 1:23). Él está a la distancia de una oración, está para proteger, proveer y fortalecer.
2 comentarios:
Amén, el Dios de los cielos nunca cambia.El es nuestro presente.
El tiene todo bajo control.
Jesús, tú estás aquí, como poderoso gigante.
Eres el mis de ayer, de hoy y de siempre.
Gracias, mi hermana. Dios te siga usando.
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