Septiembre 7 de 2020
SORDERA SELECTIVA
“Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él”
Hechos 7:57
Reunida alrededor de una mesa con varias de mis amigas, entre tantas conversaciones que se nos ocurren a las mujeres, se me presentó la oportunidad de hablarles de Jesús y su plan de salvación, algunas de ellas muy receptivas hicieron varias preguntas frente al tema, sin embargo una de ellas exclamó en un tono de insatisfacción: “por favor no hables más, yo no quiero saber más de esas cosas, porque sé que entre más conozca de Dios más me va a demandar, déjame así por favor, no considero que yo esté tan mal”
Esta respuesta ha marcado durante muchos años mi corazón, la recuerdo a cada instante y no he dejado de orar por mi amiga, para que algún día sea atraída a los brazos del Padre Celestial con cuerdas de amor y conozca ese plan maravilloso que tiene con su vida.
Hay una historia en la biblia que narra la existencia de unos hombres que optaron también por taparse los oídos ante la verdad del evangelio, se trata de los verdugos de Esteban, quienes rechazaron sin control y medida, el mensaje de buenas nuevas, perdón y arrepentimiento dado por este hombre; llegando hasta el punto de arremeter en su contra propiciándole la muerte, tal como lo muestra el versículo que se referencia al inicio de este devocional.
¿Qué sentiríamos tú y yo, si al momento de expresar alguna de nuestras ideas alguien se tapa los oídos? Te respondo basada en mí experiencia, cuando por algún motivo debo llamarle la atención a mi pequeña hija de 3 años, ha habido ocasiones en las que se enfurece, tapa sus oídos y levanta la voz para opacar la mía; su actitud es una señal de desagrado frente a lo que le estoy diciendo, además de ser un acto de desacato a la autoridad, razón por la cual, me he visto en la obligación de respirar profundo para mermar el dolor y el enojo que esto me produce, luego me bajo a su nivel de estatura, la miro a los ojos, le solicito calma y respeto.
¿Qué sentirá Dios entonces? El único interés de ÉL hacia el ser humano es manifestarle su amor y su plan de salvación materializado en la muerte y resurrección de Cristo, para que ninguno se pierda sino que proceda al arrepentimiento. Cuando tú y yo le resistimos, cuando intentamos taparnos los oídos ante su amorosa voz de perdón y sanidad, estamos contristando a su Santo Espíritu.
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”
Efesios 4:30
Hay formas indirectas de taparnos los oídos ante la voz de Dios, analicemos cuales de ellas están permeando nuestra vida:
- Inclinándonos solo hacia sus promesas y haciendo caso omiso a las demandas.
- Creyendo que Dios es un Dios territorial, es decir, que solo debo entregarle algunas áreas de mi vida y el resto las dejo bajo mi control.
- Creyéndome autosuficiente, capaz de dominarlo y saberlo todo.
- Dejándome dominar por el miedo, es una forma de decirle: tus promesas son falsas, no me hables más.
Querida amiga, ¿sufres tú de sordera selectiva? ¿Escoges lo que deseas oír? Iniciemos esta semana con un chequeo espiritual.
Dios te bendiga.
Alejandra Bustamante.
Alejandra Bustamante.
2 comentarios:
Que Dios nos ayude y alumbre nuestro entendimiento.
Dios te bendiga Alejandra por ésta palabra.
Bendiciones a ti amada hermana
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