MI ABOGADO LITIGÓ EN EL CALVARIO

Septiembre 28 de 2020


MI ABOGADO LITIGÓ EN EL CALVARIO


“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” 

1 Pedro 5:6 


Entre todos los atributos de Dios, hay uno en particular que he experimentado en diversas ocasiones y cada vez me maravillo más, se trata de su obra defensora en la vida de sus hijos. He visto como Él despliega su justicia a mi favor sin yo tener que mover un solo dedo para defenderme ante alguna situación en la que he sido víctima de arbitrariedades. 


Quiero ponerte un ejemplo, supongamos que alguien que no gusta de ti te tira a un pozo, un lugar que seguramente es oscuro, de mal olor, su agua empieza a anegarte y sientes tanto desespero, ira e impotencia, que empiezas a gritarle a tu verdugo todo lo que sientes y le exiges que te saque de ahí; seguramente, por más que levantes tu voz, que te enfrentes a esa persona y hagas valer tus derechos, no te va a sacar, pues su objetivo es hundirte. Así que, tu intensión de defenderte sería en vano. 


Tal vez muchas veces te has sentido en un pozo, te han intentado invadir con el manto oscuro de las malas intenciones, el mal olor de la injuria y las aguas sucias de los falsos testimonios. Es ahí donde debes comprender que tu reivindicación o defensa no van a llegar de tu opositor, al fin y al cabo, detrás de cada acto en tu contra se encuentra el enemigo de Dios (Satanás). Tu socorro viene de aquel cuyo nombre es Jehová de los ejércitos, aquel que levanta bandera por ti y por mí, ese que es Santo y por tanto está de lado de la justicia. 


Desde el pozo, muchas veces he tenido que humillarme y gritarle a Dios: ¡Defiéndeme, sácame de aquí! Y Él, que conoce todas mis causas, a su debido tiempo me ha exaltado, sacándome limpia y avante. Sin necesidad de responder mal con mal, sin tener que defender yo misma mis derechos. 


Si hoy estás pasando por una situación similar, te invito a actuar con mansedumbre, a dejarle al Señor tu situación, no te defiendas, Él lo hace mejor. Humillate bajo su poderosa mano, reconoce tu necesidad de justicia y cuando Él lo considere pertinente, te exaltará. 





Dios te bendiga.


Alejandra Bustamante.



2 comentarios:

Marly Marín dijo...

Jesús nuestro abogado y defensor.
Dios te bendiga Alejandra por la palabra de afirmación.

Alejandra Bustamante dijo...

Bendiciones para ti querida Marly