CHEQUEO DIVINO

"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno"
Salmos 139:23-24
En cierta ocasión tuve la oportunidad de visitar una familia referenciada por mi empleador para realizar un acompañamiento de tipo psicosocial; una vez ingreso a la vivienda me recibe una mujer bastante angustiada, pero a su vez esperanzada en la institución para la cual yo laboraba en el momento y en el apoyo que pudiera brindarle. Con lágrimas en su rostro me dice: “Necesito que me ayude con mi hermano, él acumula de forma desmesurada objetos y basura en su habitación, el olor es insoportable y no permite el acceso para realizarle higiene”
No es mí intensión en este escrito explicar el tipo de trastorno que padecía aquel hombre, tampoco develar su historia y el resultado del proceso que tuve con esta familia; sin embargo, hago mención de la preocupación de esta mujer con el fin de ilustrar un poco la condición en la que puede estar tu vida y la mía.
Quiero que por un momento pensemos que nuestro corazón es aquella habitación y nos preguntemos qué hemos estado acumulando: ¿un mal recuerdo de la niñez? ¿un agravio? ¿rencor? ¿envidia? ¿malos deseos hacia el prójimo?, además de no permitirle el acceso a quien puede limpiarlo y sanarlo (Jesús).
Como mujeres tenemos una dosis extra de sentimentalismo y esto nos da una tendencia a guardar recuerdos que hacen daño.
La palabra de Dios declara en Jeremías 17:9 lo siguiente: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?, por tal razón es importante permitirle al Espíritu Santo de Dios el acceso a nuestras vidas y pedirle como el Salmista David que nos examine diariamente y nos muestre si hay en nosotras camino de perversidad. Démonos la oportunidad de tener un chequeo divino.
Alejandra Bustamante.
3 comentarios:
Señor, gracias porque cuidas mis pensamientos, mi corazón y dame un corazón sensible a tu palabra. Amén.
Hermana Dios te bendiga y siga tomándote como instrumento. Abrazo
Hermanita, un fuerte abrazo. Dios te continúe bendiciendo.
Debemos examinar nuestro corazón cada día y permitir que el Espíritu Santo gobierne nuestra vida.
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