VISIÓN 20/20
“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado”
Hechos 9:17-18
¿Has escuchado alguna vez la expresión visión 20/20? Déjame decirte que de tantas veces que he tenido que visitar al optómetra, aprendí un poco acerca del tema, a continuación, te explicaré a grandes rasgos de que se trata.
Se dice que una persona tiene visión 20/20, cuando posee una buena agudeza visual, es decir, cuando es capaz de leer a 20 pies, un letrero cuyo tamaño debe ser leído mínimo a esa distancia, esto según el sistema de anotación que manejan los especialistas; te cuento que, en este tipo de chequeos, mi resultado no es tan favorable, pues mi visión no es para nada aguda.
A propósito del tema, recuerdo que cuando ingresé a laborar a un programa de atención psicosocial de la ciudad de Medellín, tuve que visitar un gran número de familias; lo cierto del caso, es que para registrar la información de los temas abordados en cada visita, debía hacerlo en un dispositivo pequeño, parecido a un celular, me generaba mucha dificultad lograrlo, porque no alcanzaba a ver bien las letras, incluso también tuve problemas a la hora de buscar ciertas direcciones para llegar a las viviendas, pues no alcanzaba a visualizar hacia ciertas distancias. Como cada día era mayor mi impedimento de ver bien y esto entorpecía mi labor, decidí consultar al optómetra, quien se asombró con el resultado de mi examen de agudeza visual, considerando que tenía la visión de una ancianita (así me lo expresó), de inmediato me formuló lentes para uso permanente.
Cuando llegó el día de reclamar mis gafas, recuerdo que la joven que me hizo la entrega, me solicitó que las usará en frente de un cartel de letras pequeñas para probarlas y ¡oh sorpresa! lo que antes era imposible ver, ahora lo estaba viendo. El uso de mis anteojos, cambió por completo mi calidad de vida, ahora podía ver con exactitud las letras del dispositivo con que realizaba mis labores y las direcciones de las viviendas que visitaba.
Al igual que yo, hay un hombre del que habla la biblia, que sufrió durante mucho tiempo de poca agudeza visual, pero no de tipo físico, sino espiritual; se trata de Saulo de Tarso, quien luego recibe el nombre de Pablo, él un gran perseguidor de la iglesia de Cristo y opositor por completo del evangelio, un día se topó en su camino con el mismo Jesús, quien llamándole la atención por su mal accionar, también le insta a dejar su vieja vida y seguirle. La historia cuenta que luego de su encuentro con el salvador, Saulo estuvo varios días sin visión (a nivel físico) y le fue enviado un hombre llamado Ananías, quien orando por él, le impartió la llenura del Espíritu Santo e inmediatamente éste recobró la vista, cayendo escamas de sus ojos.
Para mí falta de agudeza visual, la solución han sido las gafas; para la ceguera espiritual de Saulo, que le impedía ver el plan de salvación de Jesucristo, la solución fue ser lleno del Espíritu Santo, pues no solo recobró la vista a nivel físico, sino también espiritual.
Tener una visón 20/20, así sea por medio del uso de unos lentes, me ha permitido no tomar el bus equivocado, encontrar la dirección correcta, realizar informes sin dificultad y en general ha quitado de mis ojos esa nube borrosa que me impedía ver con claridad. Haciendo la similitud a nivel espiritual, el Espíritu Santo, permitió a Saulo seguir el camino correcto (Jesús), esparcir el mensaje de Dios a varias regiones y dejarnos escritos de gran trascendencia para la vida de quienes seguimos a Cristo.
¿Quieres ver con claridad el propósito por el cual estás en esta tierra?
¿Quieres saber qué desea hacer Dios contigo y a través de ti?
¿Quieres tomar la dirección correcta?
Ponte las gafas del Espíritu Santo.
Alejandra Bustamante.
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