Junio 12 de 2020
UNA MUJER SABIA
“Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios.
Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él”
2 Reyes 4:8-10
Veo con gran preocupación, el amor selectivo por la palabra de Dios en algunas personas, es decir, observo como se recibe con euforia y agrado las promesas y como se ignoran las demandas o mandatos. Es absurdo pensar, por ejemplo, que cuando Jehová le indicó a Josué que no se apartara de su boca el libro de la ley, sino que de día y de noche debía meditar en él, se estuviera refiriendo solo a las promesas y no al caminar en obediencia.
El pasaje bíblico de hoy, hace referencia a la bella historia de la mujer Sunamita, que enterada del paso de Eliseo por su tierra, pide a su esposo que prepare un aposento para él, con el fin de hospedarlo, convencida de que aquel era un varón de Dios.
Nótese los artefactos que esta mujer solicita a su esposo para recibir a aquel hombre: Cama, mesa, silla y candelero; utensilios primordiales para la estancia en una casa en la que se pueda descansar, alimentarse y por qué no tener una velada romántica. Queda claro que la Sunamita no solo quería que el varón de Dios llegara hasta la sala, ella quería habitar con él, cenar con él, quería entregarle todo.
Quiero que en este momento nos hagamos las siguientes preguntas:
¿Está Dios apenas pasando por fuera de nuestra casa?
¿Lo dejamos entrar, pero únicamente hasta la sala?
¿Solo nos agrada cuando la biblia nos muestra sus promesas, pero dejamos de lado las demandas de obediencia?
¿Hay áreas de nuestra vida en las que le impedimos el acceso a Dios y optamos por la autosuficiencia?
Mira lo que hoy nos dice el Señor:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”
Apocalipsis 3:20
Él desea ingresar a todas las áreas de nuestra vida, no escatimemos ninguna, no endurezcamos el corazón ante este llamado y seamos sabias como la mujer Sunamita.
Dios te bendiga.
Alejandra Bustamante.
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