TRES CLASES DE RESPUESTAS

Agosto 20 de 2020


TRES CLASES DE RESPUESTAS


“No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios transforme su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán entender y aceptar lo que Dios quiere para ustedes y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él” 

Romanos 12:2 


Los últimos días he recibido por parte de amigos y conocidos, mensajes muy similares: “Ora por tal persona que se encuentra en una situación crítica de salud a causa del Covid 19”. Por supuesto, ante este llamado, mi esposo y yo hemos estado intercediendo por la salud de varios enfermos, reconociendo que Dios tiene el poder para sanar sus cuerpos, si esa es su voluntad. 


Sin embargo, hoy fue un día de altibajos a nivel emocional, por un lado, nos enviaron un video de una de las personas por las que estábamos orando, manifestando su gratitud con Dios y con quienes habíamos suplicado por su recuperación; pero por otro lado, recibimos una llamada avisándonos que uno de los enfermos por los que intercedíamos en oración, ha fallecido. 


Algunas personas se preguntarán: ¿Será que oraron más por una persona que por la otra? ¿Será que Dios quería a una persona más que la otra? ¿Por qué uno se sanó y el otro falleció? 


Déjame decirte que ni tú ni yo estamos facultadas para cuestionar a Dios, lo que sí puedo asegurarte es que ÉL desea que desarrollemos un nivel de fe en el que tengamos la certeza que ÉL tiene el poder para ejecutar cualquier tipo de milagro, pero si no lo desea hacer no hay ser humano que pueda exigírselo, pues ÉL es soberano. El pasaje que encabeza el devocional de hoy nos invita a permitir que Dios transforme nuestra vida, para así aceptar su voluntad, que aunque en ocasiones no se alinee con la nuestra, siempre será la mejor. 


El Rey David por ejemplo, atravesó un momento demasiado difícil cuando su pequeño hijo se vio gravemente enfermo, cuenta la biblia que él ayunó y oró buscando la compasión de Dios; no obstante el niño murió, pero ante el deceso, David no cuestionó la decisión del Señor, por el contrario, la aceptó con humildad. 


“ Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? 

Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí” 

2 Samuel 12:22-23 


En pocas palabras, David estaba diciendo: Ya mi Padre dio respuesta, puedo estar tranquilo. Sí querida amiga, Dios tiene tres tipos de respuesta: Si, no o espera, y cualquiera de ellas está bien, porque su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta. 


Dios te bendiga. 


Alejandra Bustamante. 


No hay comentarios.: