¡SEA UN ALMA HUMANA Y YA!
“Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío”
Hechos 28:2
Hay una frase de Carl Gustav Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, que me encanta por la gran verdad que contienen sus palabras, hoy quiero compartirla contigo, se trata de lo siguiente: “Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”
Me llama la atención, que un hombre con un gran recorrido académico y científico, esté invitando (quizá a su gremio profesional), a poner por encima de todas las teorías y técnicas que se aprenden en la universidad, la calidad humana, en pocas palabras: EL AMOR.
En un mundo en constante sufrimiento, abatimiento y pruebas, es menester, aplicar este consejo. Podemos tener cualquier cantidad de estudios, ser elocuentes, muy capacitados y letrados, pero si no tenemos amor, nada somos.
El pasaje bíblico que encabeza el devocional de hoy, hace parte de aquella escena donde Pablo y sus compañeros de travesía, llegan a la Isla de Malta, luego de haber pasado por diferentes perjuicios y pérdidas en un viaje naval. Estos, llegan en medio del frío y la lluvia, es allí, donde los naturales de aquella región, les reciben con no poca humanidad, encendiendo un fuego para darles calor.
¡Qué hermoso gesto! Encontrarse con personas hospitalarias, con amor y misericordia, en medio de una situación desfavorable de la vida, recarga el corazón de paz y motivación. El mundo necesita más de esto.
A continuación, deseo compartirte algunas situaciones en las que podemos mostrarnos como un alma realmente humana:
· Cuando no hacemos juicios de valor, sino que restauramos en amor.
(Ver Gálatas 6:1)
· Cuando no invalidamos las emociones de los demás, con frases como: no llore por eso, hay personas en peores situaciones, etc, sino que nos ponemos en su lugar.
(Ver Romanos 12:15)
· Cuando velamos por las necesidades de los demás.
(Ver Proverbios 11:25)
· Cuando intercedemos por las personas.
(Ver Efesios 6:18)
· Cuando no nos creemos superiores a los demás.
(Ver Filipenses 2:3)
Seguir las pisadas de Jesús, es la solución para un mundo inhumano e indolente.
Alejandra Bustamante.
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