¿LEVANTAR O HUNDIR?

Junio 11 de 2020


¿LEVANTAR O HUNDIR?



“Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol” 

Éxodo 17:12 

Tres episodios muy dolorosos hemos atravesado en mi familia: en el año 2008 fallecieron mis dos hijos Emmanuel y Lucas (gemelos) al momento de nacer, en 2011 mi sobrino Felipe a causa de una anomalía genética y en 2014 mi sobrina Juliana producto de un accidente. 

Recuerdo que, en el sepelio de mi sobrina, una mujer se acerca a mi hermano y le dice: “Tenga en cuenta que a sus tres hermanas se le han muerto hijos, ponga usted cuidado que no sea el siguiente”, tal vez insinuando que nos había caído una maldición o algo así. 

Cuando supe del comentario de esta mujer, recordé a los amigos de Job, aquellos que emitieron juicio en contra de él, afirmando que todos los males que le habían venido eran a causa de su pecado, en vez de darle apoyo. 

Es cierto que algunas cosas de las que nos ocurren en la vida son consecuencias de nuestra desobediencia, pero hay otras que Dios dispone para que veamos su Gloria, en nuestro caso creo que el propósito fue conocer a aquel que consuela y otorga un gozo sobrenatural a pesar de las circunstancias; pero que fácil es juzgar al otro, señalarlo y hundirlo. Afortunadamente siempre hay alguien que te ayuda a levantar tus manos, a retomar las fuerzas y seguir adelante. 

El versículo que se cita al principio de este devocional hace referencia al momento en el que Moisés dirigió a Israel en una batalla contra Amalec y por un momento sus fuerzas se agotaron, pero allí estuvieron Aarón y Hur sosteniendo sus manos, el uno de un lado y el otro de otro, otorgándole la firmeza que le faltaba. 

Hoy Dios nos invita a meditar en dos asuntos: 

1. No nos hagamos jueces de nadie, más bien levantemos en amor y mansedumbre al caído. 

2. Siempre habrá alguien que te levante: Dios y el poder de su fuerza, también las personas que pone a tu alrededor para ello. 


Y ¿qué haces tú? ¿LEVANTAR O HUNDIR?


Dios te bendiga.


Alejandra Bustamante.


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