Julio 21 de 2020
SALIÓ EL SOL
“Por la noche durará el lloro,
Y a la mañana vendrá la alegría”
Salmos 30:5b
¡Wow, salió el sol! son las palabras de mi pequeña hija de tres años al despertar, siempre acompañadas de una sonrisa en su rostro. He traducido estas palabras como: hoy es mejor que ayer porque la oscuridad ya pasó, hoy son nuevas las misericordias del Señor, hoy es una nueva oportunidad.
En concordancia con lo anterior, hay una historia en la biblia, cuyo desenlace me hace recordar las palabras de Salomón en el libro de Eclesiastés, cuando dice lo siguiente: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora…tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar” (Ver Eclesiastés 3:1-8)
La historia a la cual hago referencia, es la de una mujer que padeció durante 12 años de un flujo de sangre, por lo cual había gastado en médicos todo cuanto tenía y por ninguno había podido ser curada. No obstante, un día ella decide acercarse a Jesús por detrás, tocando el borde de su manto y al instante fue sanada (ver Lucas 8:43-48)
Según la Ley de aquella época, por la hemorragia que esta mujer tenía, era considerada impura, por tanto, además de padecer una afección de tipo física, probablemente sufrió el repudio de la sociedad; sin embargo, Jesús no tuvo cuidado de lo indicado por la ley, sino que fue conmovido por la situación de ella y obró conforme a su fe.
¿Sabes una cosa? La biblia se refiere a Jesús como el sol de justicia (Ver Malaquías 4:2) y esto solo significa que, así como los rayos resplandecientes de cada mañana nos anuncian un nuevo comienzo, el acudir al Salvador nos expone a una vida diferente a la anterior, en Él todo es restaurado. A esta mujer le alumbró el sol de justicia, como declara el versículo con que se inicia este devocional, aunque su lloro duró toda la noche (en su caso 12 años), en la mañana vino alegría porque se encontró con aquel que disipa la oscuridad, con su sanador.
Hoy quiero que recuerdes que todo lo que sucede en esta tierra es temporal, tus lágrimas, dolor físico y emocional, ese diagnóstico médico, el virus que hoy deja tantas muertes, etc, tendrán su fin.
Prepárate para que el sol de justicia (Jesús) alumbre tu vida, solo debes tocar su manto. Acércate a Él, una palabra suya bastará para sanarte, Él PUEDE HACERLO.
Alejandra Bustamante.
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