EXQUISITO BANQUETE

Julio 10 de 2020


EXQUISITO BANQUETE



“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” 

Salmos 23:5


En este versículo, David cambia un poco el sentido metafórico del Salmo, presentando inicialmente a Dios como un excelente anfitrión que adereza mesa para sus convidados

Una invitación a comer es un acto que va mas allá de suplir el hambre de alguien, también es una demostración de cuidado y unidad; de esta manera podemos visualizar a nuestro Creador, interesado en que hagamos parte de sus moradas de amor, en las cuales podemos hallar un banquete exquisito de gracia y misericordia, una mesa servida con las delicias que solo Él puede dar, de tal forma que nuestros angustiadores (miedos, baja autoestima, ansiedad, depresión, culpa, rechazo, entre otros) queden avergonzados ante la presencia protectora del Padre. 

Ahora bien, la segunda parte del versículo trae consigo otra hermosa verdad que sí puede asemejarse con el cuidado del pastor hacia sus ovejas. Al analizar la frase: Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando, podemos interpretar que, así como los pastores aplican aceite en la cabeza de sus ovejas para que este al deslizarse por las orejas, evite el acceso de insectos que podrían causarles grandes daños; del mismo modo la unción del Santo Espíritu de Dios (simbolizada con aceite), impide que los argumentos del enemigo entren por nuestros oídos y contaminen los pensamientos. 

En concordancia, la figura de la copa rebosando denota también la plenitud y gozo que trae la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. Es decir, una persona que es guiada por Jesucristo, experimenta el poder de Dios, su gozo y plenitud, tal como lo declaran los siguientes versículos: 


“En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre” 

Salmos 16:11b 


“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” 

Efesios 3:17-19 


Para llenar el insaciable corazón humano Jesucristo basta, acude a Él.





Dios te bendiga.


Alejandra Bustamante.




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