DESTRUCCIÓN O RECONCILIACIÓN
“No digas: Como me hizo, así le haré;
daré el pago al hombre según su obra”
Proverbios 24:29
El siguiente no es un texto de mi autoría, es atribuido a Nelson Mandela y hoy deseo compartirlo con cada una de ustedes, por la valiosa enseñanza que deja. Te invito a leerlo con mucha atención.
"Después de convertirme en presidente, le pedí a algunos miembros de mi escolta que fuésemos a pasear por la ciudad; tras el paseo, fuimos a almorzar a un restaurante, nos sentamos en uno de los más céntricos y cada uno de nosotros pedimos lo que quiso.
Después de un tiempo de espera apareció el camarero trayendo nuestros menús; fue justo entonces cuando me di cuenta de que en la mesa que estaba justo frente a la nuestra, había un hombre solo, esperando ser atendido. Cuando fue servido, le dije a uno de mis soldados: ve a pedirle a ese señor que se una a nosotros.
El soldado fue y le transmitió mi invitación; el hombre se levantó, cogió su plato y se sentó justo a mi lado, mientras comía sus manos temblaban constantemente y no levantaba la cabeza de su comida. Cuando terminamos, se despidió de mí sin apenas mirarme, le di la mano y se marchó.
El soldado me comentó: Madiva, ese hombre debía estar muy enfermo, ya que sus manos no paraban de temblar mientras comía.
¡No, en absoluto! la razón de su temblor es otra. Me miraron extrañados y les conté:
Ese hombre era el guardián de la cárcel donde yo estuve encerrado. A menudo, después de las torturas a las que me sometían, yo gritaba y lloraba pidiendo un poco de agua, él venía y me humillaba, se reía de mí y en vez de darme agua, se orinaba en mi cabeza.
Él no estaba enfermo, lo que estaba era asustado y temblaba quizás esperando que yo, ahora que soy presidente de Sudáfrica, lo mandase a encarcelar y le hiciese lo mismo que él me hizo, torturarlo y humillarlo.
Pero yo no soy así, esa conducta no forma parte de mi carácter, ni de mi ética. Las mentes que buscan venganza destruyen los estados, mientras que las que buscan la reconciliación construyen naciones."
Tanto el versículo que encabeza este devocional, como la historia que referencio, nos hacen un llamado especial a desarmar nuestro corazón; está comprobado que la mayor parte de los problemas en las relaciones humanas, no radica en la ofensa, sino en como reacciona quien la recibe. Si eres de las que busca venganza y pagas mal con mal, el resultado será nefasto, lo primero que pierdes es la comunión con Dios, ganas problemas y hasta dificultades en la salud (emocional y física).
Pero, si vences el mal con el bien, acarreas paz y reconciliación con Dios y quienes te rodean, puesto que le estás dejando la justicia a quien le pertenece.
“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”
Romanos 12:21
Alejandra Bustamante.
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