Septiembre 2 de 2020
CREADA PARA DAR FRUTO

“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará”
Salmos 1:3
El versículo que se referencia el día de hoy, expone el producto o resultado de una vida consagrada a las sagradas escrituras y apartada de aquello que Dios advierte en su palabra como perjudicial para desarrollar una relación con ÉL; dicho de otra manera, este texto hace énfasis en el efecto que puede traer el poner por obra los dos devocionales inmediatamente anteriores.
Las corrientes de agua, que menciona el salmista, simbolizan la palabra de Dios, la cual da vida a nuestro ser, tal y como lo dice el evangelio de Juan:
“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”
Juan 6:63
Así como un árbol que crece junto al río, nutre sus raíces de agua y ésta es absorbida para su crecimiento, el creyente que se alimenta día y noche de la Biblia, progresa en su vida espiritual, produciendo fruto para Dios y la edificación de la iglesia; y el fruto que ha de generarse, es aquel del que habla Gálatas 5:22-23 «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza»
Las anteriores virtudes, se convierten en la evidencia de nuestra relación con el Espíritu Santo y su Palabra, son la carta de presentación de una persona que sigue y obedece a Cristo, lo que trae como resultado una vida bienaventurada, donde todo cuanto hagamos prosperará, porque está bajo el respaldo de Dios y su protección divina.
Para finalizar, quiero que en este día reflexiones en lo siguiente:
¿Sabes por qué Dios nos compara con árboles?
Para que un árbol crezca sano y frondoso, se debe evitar al máximo ser trasplantado, pues esto interrumpe el paso de agua y nutrientes necesarios; así mismo sucede contigo y conmigo, si insistimos en buscar plantarnos en terrenos diferentes al de Dios (yendo y viniendo), el fluir de su Santo Espíritu y la producción de su fruto en nuestra vida se verán alterados.
Plantemos todo nuestro ser junto a esas corrientes de agua: La Santa Palabra de Dios.
Escucha esta canción y adórale
Dios te bendiga.
Alejandra Bustamante.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario