Julio 16 de 2020
CAMBIO DE LOOK
“Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.
Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie”
Zacarías 3: 4-5
Hay un recuerdo que viene a mi mente constantemente, se trata de una ocasión en la que la mujer que me predicó acerca de Jesús, tomó una jovencita habitante de calle y la llevó a su casa, allí le quitó la suciedad otorgándole la oportunidad de darse un buen baño, además peinó su cabello y le regaló ropa y zapatos limpios. Es un gesto de amor y generosidad que durante años ha generado en mí admiración y un deseo profundo de imitar este tipo de actos.
Traigo a memoria este hecho con el fin de ilustrar un poco los versículos que hoy son objeto de estudio en este devocional. El texto fue extraído del libro del profeta Zacarías, más exactamente de aquel pasaje que hace referencia a la visión del Sacerdote Josué.
El profeta Zacarías manifiesta que Dios le permite ver al Sacerdote Josué delante del Ángel de Jehová, pero a su derecha estaba Satanás para acusarle. Por lo cual Jehová reprende a Satanás diciéndole: ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Sí, ahí estaba Dios arrebatándole a su enemigo el dominio sobre aquel hombre que Él mismo habia rescatado. Así es nuestro Padre, no acusa, sino que confronta, sana y ama. (Ver Zacarias 3:1-2)
En esta visión, se describe que el Sacerdote Josué tenía vestiduras viles, sin embargo, el ángel de Jehová, en vez de acusarle, mandó a que le vistieran con ropa de gala y a él le dijo: mira que he quitado de ti el pecado. Además, aparece otro elemento que fue añadido a su vestimenta: Una mitra limpia sobre su cabeza.
Sabemos por la palabra de Dios que cuando se hace referencia a vestidura, no se está hablando de la externa, sino de aquella que es intangible: la santidad; en concordancia podemos ver también que la biblia es insistente en que cuidemos lo que pensamos, pues de un pensamiento se origina una emoción y la emoción por lo general conlleva a una acción. No es gratis entonces, que dentro de la vestimenta para el Sacerdote Josué se pida una mitra nueva; la mitra es una especie de turbante que se lleva en la cabeza, lo cual está simbolizando la limpieza que deber haber en nuestra mente.
La revelación que recibe el profeta Zacarías, no es más que una prefiguración de lo que vendría a hacer Cristo a través de su muerte y resurrección. Él vino a arrebatarnos de las manos del acusador y a deshacer sus obras en nuestra vida; pero nos hace una demanda: Nuestras vestiduras deben estar limpias, ya no debemos llevar ropas viles, esto significa en palabras del apóstol Pablo, andar como es digno de la vocación a la que hemos sido llamados. Hemos recibido la salvación no por nuestros méritos, sino por gracia y es esta gracia la que nos debe motivar a una actitud de agradecimiento, evidenciada en la obediencia. Si hemos sido trasladadas del reino de las tinieblas al reino de la luz admirable, esto debe ser demostrado en nuestro diario vivir, en la forma de pensar, hablar y actuar.
Pensemos un momento: Si utilizáramos el mismo entusiasmo que tenemos en un cambio de look externo, para seguir la santidad y la obediencia a Dios, el acusador tiene que huir a metros de distancia de nosotras.
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”
1 Pedro 3:3-4
Dios te bendiga.
Alejandra Bustamante.
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