¿QUIÉN SOY YO?
Cuando veo el cielo que hiciste con tus dedos,
y la luna y las estrellas que pusiste en su lugar,
me pregunto: ¿Qué es el ser humano?
¿Por qué te acuerdas de él?
¿Qué es la raza humana?
¿Para qué te ocupas de ella?
Salmos 8:3-4 (TLA)
En algunas ocasiones, acostumbraba dormir unas horas más, luego de que mi esposo saliera para su lugar de trabajo; recuerdo que un día desperté y me dispuse a preparar mi desayuno, cuando iba camino a la cocina, me di cuenta que habían unos chocolates y una nota que decía TE AMO, sobre la mesa.
Ante el inesperado detalle me alegré y quise escribirle a mi amado un mensaje de gratitud, pero también le hice la siguiente pregunta: ¿A qué se debe tan hermoso regalo? no era mi cumpleaños, no se estaba conmemorando el día de la madre, tampoco recordaba que fuera el día de la Trabajadora Social, ni mucho menos me había comportado como la mujer virtuosa de proverbios 31 los últimos días, como para merecer algo bueno. Pero su respuesta fue: lo hice porque eres mi esposa y te amo.
Muchas veces también he interrogado a Dios, en especial cuando contesta mis oraciones, he recibido tanto de su parte aún sin yo merecerlo, que siempre le pregunto: ¿Quién soy yo para que te intereses por escucharme? ¿Quién soy yo para que te acuerdes de mí? ¿Quién soy yo para que me otorgues lo que te pido? ¿Quién soy yo para que te hayas fijado en mí? ¿A qué se debe tanta gracia de tu parte? ¿Por qué me bendices tanto si no lo merezco? Y ÉL a través de su palabra siempre me responde:
“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”
Jeremías 31:3b
El pasaje bíblico que encabeza el devocional del día de hoy, hace una exaltación a la Gloria de Dios y como aun siendo el creador de absolutamente todo, le ha dado un lugar de privilegio al ser humano permitiéndole relacionarse con él y entregándole cada día su atención y su cuidado.
Querida amiga, no son nuestros méritos los que mueven el corazón de Dios para bendecirnos, es su infinito amor, gracia y misericordia, así que cuando nos acerquemos a ÉL, interesadas en que conteste alguna de nuestras peticiones, hagámoslo libres de culpas y acusaciones, por su fidelidad somos perdonadas y cada día recibimos de su parte regalos inmerecidos.
No olvidemos darle las gracias en cada momento y la mejor forma de hacerlo es con la rendición de todo nuestro ser.
Alábale con esta canción:
Dios te bendiga.
Alejandra Bustamante.
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